Arteterapia

🎨Para iniciar un proceso de desarrollo personal a través del arte.
Individual o grupalmente.

Imparte: Marta Parada. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona. Máster en Arteterapia por la Universidad Pompeu Fabra.

Información y reservas✏️
martaparadamas@gmail.com
971 96 84 56📞

Con protocolo sanitario según normativa.

Grabado

Estamos conformando grupo para introducirse en el mundo del grabado y la estampación…

SEPTIEMBRE: JUEVES 3, 10, 17, 24 – 10 a 12 h.

Plazas limitadas.
Información y reservas:

✏️martaparadamas@gmail.com

971 96 84 56📞 C/ Tomás Forteza 11, Palma

Con protocolo sanitario según normativa.

Poema visual sobre ‘lo cotidiano’

Desde los talleres lanzamos la idea de ‘lo cotidiano’ para la posibilidad de creación. Habitualmente despertamos el día y dormimos la noche. En el acto creativo, constatamos que nuestros encuentros diarios pueden transformarse en poemas y así, en nuestro día a día, dar algo nuevo…

“…empiezo cada día alimentando mi espíritu con alguna imagen, idea o reflexión. Busco un motivo que me lleve a la acción…” Marisol L’Huissier

Acto creativo

Podemos dibujar, pintar, rallar, pegar, borrar, romper, enlazar lo inesperado, un gran etcétera y volver. Las posibilidades que proporciona el lenguaje artístico son múltiples y la toma de decisiones, como en la vida, necesaria.

Para empezar, el acto creativo requiere de un previo no saber, de una disposición para jugar con lo desconocido. Algo así como un querer lanzarse al vacío, dejar espacio al no saber que sabe, entendiéndolo como un lugar dónde todo cabe y cualquier cosa es posible.

Puede que el punto de partida sea una idea o un simplemente algo, que aparezcan emociones, pintura blanca sobre blanco o un largo etc. entre hilos, nudos, objetos, palabras, sentidos, materiales. Una vez que el acto creativo empieza aparecen variables y con ellas pensamientos, nuevas perspectivas, asociaciones, imprevistos, movimientos, sorpresas y más. El acto creativo significa pasar a ser uno con la obra en un discurso a crear, permitir la respuesta y la afluencia de ideas.

En el trayecto, el lenguaje creativo da la posibilidad de hablar de otra manera desde otro lugar, ofreciendo un espacio a otra modo de pensar, modificando, exagerando o minimizando, combinando, generando nuevas conexiones y significados.

Si la idea pasó a la acción, habremos podido constatar que tenemos herramientas más allá de las tangibles y sabremos de la implicación necesaria para el cultivo de las ideas, en un campo abierto a posibilidades de transformación.

Marta Parada

Adaptación del artículo en Enki, n 18

Cuando un pájaro bebe

Actualmente, la concepción de arte parece un tanto confusa. La pregunta que lo cuestiona pone sobre la mesa algo sintomático: manifiesta la falta de encuentro con el supuesto arte a partir de lo que observa como tal, la historia de un desencuentro. A menudo aquello que el observador espera encontrar no es captado. Chantal Maillard, escritora, ensayista y poeta, filósofa especializada en los quehaceres del arte, señala que si una pregunta tal está a la orden del día, hay algo que anda mal. La autora propone preguntar sobre la función que cumple la obra de arte.

En su Razón estética, explica que lo estético “designa, por un lado, la capacidad de aprehender la realidad a través de los canales que nos proporciona la sensibilidad y, por otro, la activación de la capacidad lúdica para la empresa constructora: la experiencia sensible ha de ser re-presentada, ha de formar mundo, ha de historiarse.” Nos cuenta a cerca de un placer ligado a ese historiar, en cuanto trayecto dedicado a la configuración de un mundo basado en la poética. Para eludir la confusión, esta concepción de la estética está liberada del sentido restringido a términos de belleza. Lo que se ve o lo que se escucha sirve de entrada al campo de lo poético.

La función poética supone aludir a una manera de decir del arte. Lo que el arte dice va junto a cómo lo dice, y sucede atravesando lo real, el mapa de lo que estamos acostumbrados. La autora remite a lo poético en un sentido que aúna las producciones artísticas, tanto visuales como escritas. Al fin y al cabo, las palabras brotan imágenes y viceversa. La clave reside en la articulación del devenir de una idea, en el acto de apertura a otros espacios mediante las coordenadas que establece, la creación de metáforas que apuntan a resonancias, posibles sentidos exentos de certezas que vuelven a sonar y que se articulan en el espacio de la obra. Aquello que se cuenta parece hablar sin pretensión de concreción para dar lugar a dichas resonancias, de temas considerados ‘esenciales’ del ser humano aunque con un procedimiento diferente al de la filosofía.

En el campo filosófico el proceder es distinto. Lo que en este se dice debe responder a la acotación de las ideas que se trabajan, a partir de una metodología concreta para llegar a una conclusión. Si esta se consigue, puede ser refutada y si se contradice, será desde el mismo tipo de procedimiento hipotético deductivo. En cambio, aquello que se dice poéticamente parte de otro tipo de acontecer del pensamiento. Maillard, en alguna ocasión, lo ha descrito como el juego en el árbol de Porfirio, aquel que contiene en su estructura ramificada información sobre la composición de cualquier entidad del planeta: personas, animales, plantas, rocas, etc. En el juego poético, las palabras van estableciendo vínculos entre las ramas para danzar metáforas. El mensaje poético se da estableciendo su forma con hilos entre las ramas y cuantas más ramas despliega, más capacidad tiene de generar nuevas confluencias para un resultado que no es lo visto.

Cuando habla del hacedor de poética, lo sitúa en el momento que sucede, en la escucha, en la receptividad y en la transmisión, silenciado. Cuando habla es para el poema. Sucede en lugar de ser. Desde una posición en la que el yo no pinta nada, recuerda al sujeto al que apunta Jacques Lacan desde el psicoanálisis, aquel que es atravesado por el lenguaje, efecto de este. Así, en ese suceder poético ligado a lo social, como Rimbaud afirmó “Yo es otro”, otro quien habla para hablar un saber que no sabe que sabe. Algo así como la transformación de un eco olvidado que se dice diciendo, en gerundio, contenido que se refleja entre la repetición del sonido y los silencios, recorriendo el espacio para volver al lugar de su emisión.

¿Y qué es la obra si no es lo visto?  Lejos de esto es, exactamente, deja cabida al no entendimiento desde la racionalidad. Posiblemente provoque momentos de suspenso para su asimilación o simplemente, nos traslade a un sin palabras o al sentido del tacto porque nos toca algún lugar que no es piel. Quizás nos encontremos bebiendo como en la imagen del pájaro que Chantal Maillard recuerda. Hay un momento en el que este necesita levantar su cabeza, una pausa para transitar el agua, atender la brecha que se abre.

Marta Parada

Artículo en Enki Mallorca

‘Pajaro en la brecha’

TALLERES DE DIBUJO

A lo largo de los talleres presenciales que venimos realizando, hemos ido tratando el concepto de dibujo en la práctica y cómo la concepción que tenemos de este influye en la disposición para realizarlos, en el resultado y en las valoraciones.

Ya sabemos que el dibujo no consiste en conseguir un resultado concebido anteriormente como correcto, como 2 + 2 = 4. Hemos ido tratando cuestiones técnicas: sombreados, encaje, proporciones, etc. Hemos visto diferentes tipos de dibujos, estilos, medios y hemos hablado del gesto, del rastro-huella; cuestiones realmente importantes, dado que el sentido que otorgamos a nuestras obras depende de la práctica, de nuestra mirada y de nuestra disposición-posicionamiento ante la experiencia de dibujar.

El planteamiento consiste en seguir dibujando porque desde la práctica damos sentido al Dibujo. Así, a partir de una serie de propuestas, con el propósito de desarrollar un tipo de observación que facilite la lectura de aquello que queremos trasladar al papel, SEGUIMOS DIBUJANDO!

Dibujo de Neus Ramon

DIBUJO hacia lo CORPORAL

Estamos acostumbrados a ver pinturas sobre el cuerpo, la mayoría de las veces desde la concepción de disfraz-vestimenta-segunda piel, lo que viene a ser body-art painting. Podemos decir que es una de las opciones a la hora de trabajar artísticamente con el cuerpo, la cual se ha practicado desde tiempos antiguos.

El body-art o arte corporal, se empieza a denominar como tal, a finales de los años 60 y se desarrolla en la década siguiente. La clave principal para su definición es CONSIDERAR EL CUERPO COMO CAMPO DE INVESTIGACIÓN ARTÍSTICA. Es decir, el cuerpo pasa a ser el soporte y la materia base para la creación, tanto físico como psíquico y vital.

Se trabaja en Europa y Estados Unidos. Si bien los artistas, tanto en Europa y Estados Unidos trabajaron a partir de dicha clave, no lo hicieron de la misma manera. De manera general los primeros mostraron una tendencia a considerar el cuerpo como objeto, con componentes dramáticos, y por lo común plasmaron sus creaciones a partir de fotografías, notas y dibujos, es decir, con “documentos estáticos”; los norteamericanos dieron más relevancia a los “documentos dinámicos” como los vídeos o films, dado que por lo común sus trabajos se basaban en la acción y la performance (aunque en Europa también las utilizaron como medio) y partieron de conceptos próximos al minimal y al conceptual.

Revistas como la neoyorquina Avalanche y la francesa arTitudes jugaron un papel esencial en la consolidación del arte corporal.

Así, SEGUIMOS ARTÍSTICAMENTE, sabiendo que una buena noticia puede dibujar una sonrisa en el rostro, que unos calcetines estrechos pueden dibujar tobilleras, unas flores pueden ser un campo silvestre en la cabeza, etc.

Dennis Oppenheim, “Two stage transfer drawing”, 1971.