Artículo de Arteterapia

“En el juego, y solo en él, pueden el niño o el adulto crear.” Donald Winnicott

A lo largo de la historia, el arte ha sido y es parte formadora de cultura, abordando temas conflictivos para el ser humano, dando expresión a sentimientos, deseos e ideas, muchas de las veces difíciles de verbalizar. Desde el descubrimiento del inconsciente y  las aportaciones a cerca de los procesos creativos en el campo del psicoanálisis, el lenguaje del arte se ha demostrado como medio de expresión con el valor de conectar con lo anímico. En arteterapia se parte de dicha concepción, entendiendo que el proceso de creación artística proporciona un canal para exteriorizar contenidos internos, mediante la transformación en el acto creativo.

El proceso de creación de la obra requiere de la implicación de quien crea en el momento, facilitando el contacto con los propios pensamientos y emociones junto al desarrollo de la creatividad y la capacidad expresiva, dado que el lenguaje artístico favorece la creación de metáforas visuales y figuras retóricas mediante colores, texturas, etc.

La obra se considera como un tercer interlocutor puente entre realidad y mundo psíquico, que proporciona un distanciamiento y una vía para la reflexión sobre las propias experiencias. Así como, a través de su observación, se convierte en una manera de potenciar la sensibilidad en la percepción de lo sutil del lenguaje artístico.

La actividad en arteterapia, más allá del dominio de las técnicas artísticas, invita a establecer contacto con los propios contenidos internos a través de la creación de imágenes u objetos artísticos, prescindiendo de valoraciones estéticas, en un espacio de acogida.

Mostrarse capaz de abordar el acto de creación dota de herramientas más allá del ámbito artístico. Durante el mismo, la toma de decisiones es necesaria y ayuda a constatar la propia capacidad de resolución, facilitando el reconocimiento de los propios recursos trasladables a otras áreas de la vida. Además durante el proceso de intercambio en el que compartir y plantear las propias necesidades y experiencias, se reafirma la capacidad de expresión, observación y consideración hacia diversos puntos de vista, con los consecuentes beneficios para los participantes.

Marta Parada. Lic. en Bellas Artes. Máster en Arteterapia.

Publicado en Enki, n 37.

Con los tonos deseados

“Espléndido dictado me dan las lentas hojas vestidas de silencio y amarillo.” Neruda

La acuarela empezó en la calle, por la búsqueda del color-hoja verde aún, los marrones secos ya, los moteados en los bordes, las variaciones de las vetas. Rocío recogió las hojas para multiplicarlas en el papel, cada vez más fluidamente hasta la pregunta del fondo. A veces, es difícil saber si este es blanco o está en blanco.

Si es por no jugársela, se recomienda seguir.

Hojas de Rocío Prieto-Puga

Dibujamos

Los viernes, en dibujo al natural, ampliamos el concepto dibujo a partir de la observación de dibujos de diferentes artistas y reflexiones a cerca de estos; en la experiencia-práctica, ampliamos con las posibilidades de juego para seguir en la consideración del espacio-papel como continente de poética.

dibujo a tinta poética

Lanzando el deseo

Decidir la línea a mano alzada lleva al momento de lanzarla, como el jinete que va a saltar con su caballo lanza su espíritu al otro lado del obstáculo. Así, después de probar esa disposición de base deseo, apuntando al lugar de llegada para que el trazo no tiemble, Isabel escribe:

“Cuando miras hacia donde quieres ir, la línea aparece.”

Dibujo de calle, acuarela de Isabel Jiménez

Acto de OBSERVAR en el proceso creativo

Observar es un verbo que llama a mirar con atención el acá. Atender las cualidades del objeto que queremos mostrar para acercarse a un más allá de este, acompaña a un ver “qué” llama, en un interjuego continuo, para un “cómo” trasladarlo al soporte. Así, en el proceso creativo, OBSERVACIÓN es también descubrimiento y una de las palabras en asociación al taller de acuarela.

Iniciando un retrato, Giulia Fasano.