Acto creativo

Podemos dibujar, pintar, rallar, pegar, borrar, romper, enlazar lo inesperado, un gran etcétera y volver. Las posibilidades que proporciona el lenguaje artístico son múltiples y la toma de decisiones, como en la vida, necesaria.

Para empezar, el acto creativo requiere de un previo no saber, de una disposición para jugar con lo desconocido. Algo así como un querer lanzarse al vacío, dejar espacio al no saber que sabe, entendiéndolo como un lugar dónde todo cabe y cualquier cosa es posible.

Puede que el punto de partida sea una idea o un simplemente algo, que aparezcan emociones, pintura blanca sobre blanco o un largo etc. entre hilos, nudos, objetos, palabras, sentidos, materiales. Una vez que el acto creativo empieza aparecen variables y con ellas pensamientos, nuevas perspectivas, asociaciones, imprevistos, movimientos, sorpresas y más. El acto creativo significa pasar a ser uno con la obra en un discurso a crear, permitir la respuesta y la afluencia de ideas.

En el trayecto, el lenguaje creativo da la posibilidad de hablar de otra manera desde otro lugar, ofreciendo un espacio a otra modo de pensar, modificando, exagerando o minimizando, combinando, generando nuevas conexiones y significados.

Si la idea pasó a la acción, habremos podido constatar que tenemos herramientas más allá de las tangibles y sabremos de la implicación necesaria para el cultivo de las ideas, en un campo abierto a posibilidades de transformación.

Marta Parada

Adaptación del artículo en Enki, n 18