Te cuento amaranto

A partir de la observación del diálogo interno en el proceso de creación, también se es oyente que expresa en su búsqueda. La obra se convierte en un lugar de experimentación dónde fantasía y realidad se combinan integrando la experiencia. Desde una flexibilidad de pensamiento, lo creado resulta un medio para descubrir contando en el objeto. Porque en definitiva, es diferente si digo verde o si digo azul. Si quiero carmín y te cuento amaranto.

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Vistas al proceso

Podemos dibujar, pintar, rallar, pegar, borrar, romper, enlazar lo inesperado, un gran etcétera y volver.

Una vez que se empieza el proceso creativo aparecen variables y con ellas pensamientos, nuevas perspectivas, asociaciones, imprevistos, movimientos y más.

En interacción constante entre lo psíquico y lo físico, la comunicación se desarrolla mediante una escucha activa y reflexiva a la vez, permitiendo expresar de otra manera desde otro lugar.

P, ‘Noticias’
P, ‘Noticias y botes’
P, ‘Noticias, botes y rosa blanca’

¡Botas en el camino!

Para que resulte el acto creativo, algunos pueden bien pensar que necesitan un caballete, pinceles, pinturas, un soporte, conocimientos sobre el círculo cromático, inspiración y lo que muchas de las veces supone un gran impedimento, la apreciada técnica.

Pero si entendemos el acto creativo como una expresión del mundo anímico o transformación, como un viaje desde el contacto con uno mismo para dirigirlo hacia el mundo exterior, tan sólo hace falta empezar, saltar sobre la incertidumbre y la ilusión de control, entregarse y dejarse llevar. En el proceso creativo acontece la inmersión, el aprendizaje con los materiales, y muy posiblemente, un amar el sentido que uno le da.

Botas en un camino, llenas de herramientas para abordar el acto creativo
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