Dadaísmo-Surrealismo-Poesía-Inconsciente

Tiempos de primera guerra mundial. Dadaísmo nace como movimiento cultural para alejarse de la definición de ismo como definición de estilo, desde un posicionamiento de espíritu que deviene modus vivendi en preparación de terreno para el surrealismo, dando un paso hacia el reconocimiento de lo inconsciente en el mundo del arte.

El artista desde una concepción multidisciplinar, aparece como creador de poética capaz de utilizar cualquier medio de expresión en pos de mostrar y cuestionar, desde la voluntad del derrocamiento de la máscara, de la doble moral, en el reconocimiento de que el ser es bastante más que bonito de natural, trabajando el sentido de contactar con lo interno en interacción con la realidad y lo que sucede en esta para recuperar la función social del arte. Sus elementos de juego proponen una nueva perspectiva. Se introduce el acto, la performance, la creación automática, el juego con los opuestos donde dejan de ser contradictorios, dando cabida al ello, poniendo de manifiesto que lo que hablamos habla de mucho más.

Puntos suspensivos de guerra fría, para dar el siguiente paso consolidando conscientemente el saber del inconsciente, poniendo sobre la mesa la base de cualquier poética en la voluntad de exploración de formas de expresión para mostrar del saber no sabido desde el acto, en la implicación. Así, surrealismo nace de la mano de psicoanálisis hasta su dispersión en el estallido de la segunda guerra mundial.

Ya no por debajo del consciente, subconsciente, si no sur, en francés sobre, por encima del realismo. Según definición, automatismo psíquico puro por cuyo nombre se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento.* Para surrealismo el psicoanálisis es el instrumento para la emancipación de la imaginación y la liberación de la lógica como razón imperante, para abrirse al ser del sueño como manera paradójica de crear conciencia siendo modo de existir poético, concibiendo lo maravilloso como un ámbito de exploración de lo personal y afectivo en asociación libre donde el lenguaje como acto puede mostrar de la verdad emocional y ser discurso complejo dando cuentas de la realidad psíquica, medio para la reconstrucción en la liberación del egotismo del hombre, que en su origen resulta ser préstamo.

Entonces surrealismo no resulta solamente vehículo de contenidos fantásticos, construye una crítica de la que llamaron hipócrita armonía interna de las apariencias, en un querer ir más allá del ideal de lo que supuestamente el ser debe ser o dice que es, dirigiendo la mirada a la heterogeneidad como diversidad del ser compuesto de elementos dispares, que lejos de ser perfecto puede transformar desde la subjetividad en la creación.

*André Breton, primer manifiesto surrealista, 1924.

Base de la conferencia realizada en el Gabinete Psicoanalítico Palma, del ciclo de conferencias “Septiembre Psicoanalítico”.

Publicado por

Marta Parada Mas

Procesos Creativos y Arteterapia